martes, 5 de mayo de 2009
Maldita Esclava
Y aquí estoy,
sentado como siempre, pensando y pensando,
pero no cualquier cosa.
Pensando en la piel candente que rozaba con la mía,
junto a los brotes florecidos de amor dudoso.
Pensando en los ojos fijos.
¡Si!, esos de almendra.
Esos que miraban fijo poniendo amor,
solo amor dudoso.
Amor dudoso que ni siquiera te deja saber donde estas.
Ese que te hace violar los versos escritos.
Ese maldito amor que nadie sabe su paradero.
Ese que mas que amor se denomina desamor.
Ayer estaba caminando por las aguas transitadas del Yelcho en dirección al castillo del desamor.
Ahora, rodeado de cocodrilos mordiendo las ropas gastadas.
Y solo lo que hago es querer,
solo lo que hago es tratar,
lo que hago es amar,
hago mucho.
Es un engaño,
desamor.
¿Como viajar de una galaxia a otra?
Tus años luz son el problema.
Es un engaño.
No sabes,
en tu corazón, tus abrazos.
Te hacían falta terceros con apellidos medievales para guiarte.
Mañana serás.
Serás lo mismo.
Orgullo y desamor,
crueldad e inocencia.
Un juego de muñecas.
Nadie es flor de invierno,
pero se lo que hay en esta estúpida cabeza.
Solo trato de poner atención, escuchar.
Ojala algún día sientas de verdad,
esclava de las cuatro paredes,
de terceros,
de la fantasía.
Mañana seras,
yo igual.
Pero no apuestes, no vayas a los casinos sentimentales.
Ingenua.
¿Y eras flor del desierto?
Subjetivamente.
Eres una fantasía hecha realidad.
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